Cuando acabas de comprar una piedra o cuando acabas de recibirla como regalo, es recomendable limpiarla para devolverle sus características originales sin las cargas energéticas de las personas que la han tocado.

En caso de que tu piedra cambie de color o se rompa sin razón aparente, es una señal que indica que no se debe usar más pues ya cumplió su función. Es común que las piedras se pierdan o desaparezcan, en realidad encuentran nuevos dueños, han realizado su tarea con nosotros y necesitan continuar.

Las piedras debilitadas o quebradas deben ser enterradas y devueltas a la naturaleza en un gesto de agradecimiento.

¿Cada cuanto tiempo debo limpiar y recargar mis piedras?

Recomiendo hacerlo una ves al mes, las piedras de sanación necesitan un descanso ya que trabajan a altas revoluciones. Hay que descargarlas y volverlas a cargar con frecuencia para que puedan trabajar y entregar toda su energía y fuerza de sanación.

DESCARGA

Las piedras se pueden descargar sumergiéndolas en agua con sal, cubriéndolas con humo de palo santo o dejándolas sobre una drusa de amatista durante toda la noche.

Yo prefiero utilizar el humo de palo santo ya que no todas las piedras se pueden sumergir en agua con sal. Algunas de ellas son la Malaquita, Turmalina, Citrino y Pirita. El agua con sal tampoco es recomendable para las piedras engarzadas en plata (pues la sal dañaría la plata e incluso podrían despegarse de su engaste).

RECARGA

El mejor momento de recargar nuestras piedras es en luna llena, para esto debemos dejarlas en una ventana o patio durante toda la noche (no es necesario que veas directamente la luna desde ese lugar, su energía trabajará incluso si esta nublado). A la mañana siguiente retira las piedras para evitar el contacto con el sol, hay piedras que pueden perder su color si permanecen expuestas muchas horas al sol, entre ellas la amatista, fluorita o el cuarzo rosa.

PROGRAMAR MIS PIEDRAS

Luego de haberlas limpiado y recargado puedes «programarlas» para orientarlas hacia el propósito para el cual las vas a utilizar. La mejor forma de conectar con ellas es mentalmente, de esta manera, no solo te vincularás espiritualmente, sino que las cargarás de energías positivas. Para hacerlo, mantén la piedra, gema o cristal en tus manos y repite:

“Dedico esta piedra al bien más elevado posible y pido que se dedique a ello con amor y luz”

Si quieres programar la piedra para un uso específico, concéntrate en el propósito para el que la quieres (por ejemplo, la curación de algo puntual) y luego termina el procedimiento diciendo:

“Dedico esta piedra al propósito de (tu deseo)

 

La curación a través de las piedras de sanación es un tesoro de la tierra y pueden ser una ayuda adicional en caso de problemas corporales, espirituales y mentales, pero en ningún caso sustituyen un tratamiento médico.