Hay que destacar que la ansiedad y estrés tienden a confundirse porque tienen en común algunos alunos síntomas y además tienden a darse simultaneamente.

En primer lugar, la ansiedad es una respuesta fisiológica de alarma que nos prepara para ‘huir’, ‘escapar’ o ‘luchar’ ante una amenaza interna o externa. Dentro de la ansiedad conviene diferenciar dos tipos; una que se denomina ansiedad razonable y otra que conlleva los denominados trastornos de ansiedad también llamada ansiedad no razonable o patológica.

La ansiedad no razonable o patológica es la respuesta del cuerpo a un miedo no presente o a la anticipación de su presencia, solo esta presente la idea del mismo, de su aparición futura, y entonces es nuestra mente la que causa la sensación de ansiedad y el peligro y no el evento en si. Además la ansiedad acarrea otro problema y es que es fácil “volverse ansiosos por anticipación a estar ansioso en si”, es decir tener ansiedad por miedo a nuestra reacción, tener miedo del miedo o miedo a la propia preocupación. La ansiedad puede aparecer de forma que no tenemos claro lo que la causa, es algo más difuso que el estrés. Su origen está en el miedo, la preocupación y la intranquilidad por el futuro o lo que hemos imaginado que va a ocurrir.

Por su parte el estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso. Es la reacción de su cuerpo a un desafío o demanda. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando le ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar tu salud. El entorno, que está en constante cambio, nos obliga a todo a adapatarnos; por lo tanto, cierta cantidad de estrés es necesaria para que el organismo responda adecuadamente a los retos y los cambios de la vida diaria. Esto  es lo que se conoce como eustrés o estrés positivo. Si bien en un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, cuando ésta se prolonga o intensifica en el tiempo, la salud, el desempeño académico o profesional e incluso, las relaciones personales o de pareja se pueden ver afectadas.

Otra diferencia es que el estrés en si, está causado por una situación o estímulo externo que esta presente en el momento y que por lo general es fácilmente identificable. Suele ser fácil identificar que tenemos que hacer para acabar con la situación problemática (otra cosa es que podamos hacerlo o no). Por ejemplo: son situaciones estresantes la sobrecarga laboral, el tener poco tiempo para uno, ir apurado, una reunión tu el jefe etc…  El estrés así mismo suele identificarse como algo más fisiológico que la ansiedad, ya que suele desaparecer cuando desaparece el “estresor” que lo causa.

Las situaciones que causan estrés son fruto de factores externos. Pero en el caso de la ansiedad, tiene más que ver con los factores psicológicos y las emociones. Es decir, que suele tener su origen en las interpretaciones que pueden o no ser reales. Una persona sufre estrés ante situaciones vitales de lo más variadas, que percibe como excesivas o en la que una persona no tiene los recursos necesarios para poder afrontarlas con eficacia.

En el caso de la ansiedad, ésta es una reacción, emocional, física y cognitiva de alerta ante una amenaza sea real o no, pero también es una respuesta emocional frente al estrés que continúa después de que un factor estresante haya desaparecido y que responde y crece a través de los pensamientos.

Las señales más características del estrés son:

  • Emociones: ansiedad, miedo, irritabilidad, confusión.
  • Pensamientos: dificultad para concentrarse, pensamientos repetitivos, excesiva autocrítica, olvidos, preocupación por el futuro.
  • Conductas: dificultades en el habla, risa nerviosa, trato brusco en las relaciones sociales, llanto, apretar las mandíbulas, aumento del consumo de tabaco, alcohol.
  • Cambios físicos: músculos contraídos, dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, malestar estomacal, fatiga, infecciones, palpitaciones y respiración agitada.

 

¿CÓMO COMBATIR EL ESTRÉS?

  • Actividad física regular
  • Técnicas de relajación, como respiración profunda, meditación o
  • Mantener el sentido del humor
  • Socializar con familiares y amigos
  • Hacerse tiempo para los pasatiempos, como leer o escuchar música.

 

TRATAR EL ESTRÉS A TRAVÉS DE LA GEMOTERAPIA:

Cuarzo Rosa: Al ser una piedra relacionada al corazón, aumenta los beneficios para este órgano. Es ideal para mejorar la circulación de la sangre y evita problemas cardiovasculares. Por sobre todas las cosas, el cuarzo rosa es usado para calmar la ansiedad y el estrés de las personas.

Es muy efectiva para animarse a adoptar una postura más contemplativa, más alegre en la vida y no tomarse todo tan en serio, es decir, no quedarse molestos de manera exagerada o por un largo periodo. Da coraje, sana las emociones traumáticas y las heridas emocionales. Restaura la armonía en las relaciones de pareja o familiares, puede reducir la agresión, el resentimiento y el enojo y permitir pedir perdón. Puede también ayudar a establecer conexiones emocionales, a expresar y experimentar el amor y la amistad y a sentirse confiado en uno mismo.

Amatista: Piedra energética por excelencia con propiedades extraordinarias, muy utilizada para la limpieza del aura, poder curativo, protección de las envidias, celos y rabias. Esto hace que sea una de las piedras con mayor versatilidad y más utilizadas por su capacidad para influir en nuestro estado de ánimo. Relaja el sistema nervioso consiguiendo así  disminuir la ansiedad. La amatista es ideal para una mente demasiado activa, ya que aporta serenidad, pues ayuda a frenar el torrente de pensamientos que en ocasiones roban la paz mental. De manera paralela, ayuda a ordenar los pensamientos, y aporta enfoque y claridad mental. También es una excelente opción para cuando no puedes dormir o para el insomnio. Sin duda, calma la mente e induce un estado de relajación. Sus vibraciones liberan el estrés del cuerpo y tranquilizan el sistema nervioso. 

Amazonita: Se trata de una piedra extremadamente relajante. Alivia el cerebro y el cuerpo físico con el etérico, manteniendo una salud óptima. Es una piedra que te ayuda a los dos lados de un problema o distintos puntos de vista. A nivel emocional, la amazonita alivia los traumas emocionales, calmando la preocupación y el miedo. Disipa la energía negativa y el enfado. Espiritualmente, un de Amazonita, es extremadamente benéfico a todos los niveles de conciencia. La piedra misma ayuda a manifestar el amor universal. Curación: La Amazonita sana y abre los chakras del corazón y de la garganta, potenciado la comunicación amorosa. También abre el tercer ojo y la intuición. La piedra disipa la energía negativa y los bloqueos del sistema nervioso. A nivel mental, filtra la información que pasa por el cerebro y la combina con intuición. Esta indicada para personas que sufren desequilibrios nerviosos. Es un buen amuleto para los conductores. Es útil en el tratamiento de dolores en las articulaciones y del lumbago. También es adecuada para las personas con ansiedad y miedos en , inseguridad y el nerviosismo. Colocada debajo de la almohada, promueve un sueño profundo y saludable.

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