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Tan necesaria como a veces difícil de alcanzar, así es la paz interior. Vivimos en una sociedad donde no paramos quietos ni un solo momento. Donde el estrés es un factor que se ha vuelto tan cotidiano que lo vemos como algo normal, desde el tráfico, los problemas en el trabajo, el colegio, e incluso la familia o hasta la pareja. Esto provoca que, en algunas ocasiones perdamos el control y no solo tengamos estrés, sino que muchas veces, se convierte en ansiedad y, por lo tanto, nos sentimos intranquilos y podemos reaccionar de mala forma con la gente que nos rodea… ¿te suena familiar? Estar en paz, felices y vivir tranquilos es algo que todos anhelamos, solo es cuestión de enfocarnos en nuestra meta y dedicarle, tanto tiempo, como actividades, pues al final del día tú eres quien encontrará esta armonía en tu interior.

  1. Preocupaciones: Detecta cuáles son las emociones que podrían dificultar tu camino a la paz (nervios, mal humor, ansiedad, etc.) Comienza a controlar estas emociones y neutralízalas para lograr una evolución en tu ser. Cada vez que te veas desbordado intenta delimitar el problema en sí y ver si tiene solución (que seguro que lo tiene). Analiza si es urgente o emergente, si es el primero busca una solución inmediata y conviértelo en tu prioridad para que no se vuelva estresante, si es el segundo, busca una solución, delimita tus tiempos y enfréntalo. De esta forma conseguirás focalizar tu atención en lo que realmente te preocupa, para que después le busques una forma de solucionarlo. Muchas veces te darás cuenta de que es más fácil de lo que parecey que el problema tampoco es “para tanto”.
  2. Respiración: Es importante mandarle órdenes a tu cuerpo de que todo está bien. Y es que cuando sufrimos de ansiedad o de estrés, nuestro ritmo cardíaco aumenta y respiramos más activamente. Esto provoca una situación de malestar o fatiga general. Cuando te sientas ansioso o estresado, recuerda una cosa muy importante: ¡¡respira!! Relájate, pon la mano sobre tu estómago y cuenta tus respiraciones, esto te ayudará a tranquilizarte.
  3. Pensamientos positivos: ¿Qué mejor forma de sentirse bien con uno mismo que pensarlo e imaginarlo? Y es que si llenas tu mente de positivismo y de pensamientos optimistas, esto te ayudará a sentirte mejora corto plazo. Imagínate a en una playa del Caribe, en pleno verano, y sin preocupaciones.
  4. Ejercicio y movimiento: Puede sonar paradójico que, para que puedas relajarte, tengas que moverte un poco. Sin embargo, esto es completamente cierto. Intenta hacer un poco ejercicio, de esta forma te conseguirás “desconectar” de los problemas. Únete a un grupo de yoga o meditación, te ayudará a enfocarte, conectarte contigo mismo, calmar la mente y aclarar tus ideas.
  5. Dormir lo suficiente: Una de las formas de que tanto el estrés como la ansiedad se manifiesten es través del insomnio. Muchas personas no pueden dejar de pensar en sus problemasy en todo lo que tienen que hacer, y de ahí que no puedan descansar tanto el cuerpo y la mente a la hora de irse a dormir. Si perteneces a este grupo, te recomiendo que antes de irte a la cama, tomes un té de hierbas caliente (como valeriana) para así conciliar mejor el sueño y con él la paz interior.

 

 

PIEDRAS AFINES

AMAZONITA: Facilita la comunicación amorosa y compasiva al hacer puente entre los chakras corazón y garganta. Calma la mente y tranquiliza el sistema nervioso. Ayuda a tener una visión clara en situaciones conflictivas incrementando la intuición. Aconsejable para la recuperación de conflictos emocionales o traumas. Limpia la congestión del pecho y la garganta y ayuda también a equilibrar la glándula de la tiroides.

CRISOCOLA: La Crisocola limpia, calma y energiza los chakras. Es una piedra tranquila que infunde serenidad. Resulta muy útil en situaciones de cambio. Ayuda en relaciones personales que se han tornando difíciles, calmando los ánimos, fomentando el equilibrio interno y aportando confianza y sensibilidad. Mentalmente reduce tensiones y mantiene la “cabeza fría”, fomenta la verdad y la imparcialidad. Emocionalmente alivia la culpa y aporta alegría.

LAPISLÁZULI: El Lapislázuli abre el tercer ojo y equilibra el chakra de la garganta. Es una piedra curativa y calmante. Ayuda a liberar el estrés. Estimula la espiritualidad. Armoniza los niveles físico, emocional, mental y espiritual, entregando un profundo conocimiento interno. Es un poderoso amplificador del pensamiento, proporciona claridad y objetividad. Anima a la creatividad y ayuda a afrontar la verdad. Amuleto de Fidelidad.
AMATISTA:  Es conocida por ser una piedra purificante. Ayuda a prevenir las influencias negativas y protege del estrés del entorno. Calma el sistema nervioso y el cerebro, aliviando dolores de cabeza y migrañas. Se le conoce como “piedra del sentimiento” porque consuela el dolor y entrega alivio en momentos de angustia. Es ideal para personas que sufren de ansiedad o depresión.
CUARZO ROSA: Es la piedra más importante para el corazón y el cuarto chakra. Infunde la energía del verdadero amor por nosotros mismos y por los demás. Da coraje, sana las emociones traumáticas y las heridas emocionales. Restaura la armonía en las relaciones de pareja o familiares. Reduce la agresión, el resentimiento y el enojo. Es especial para la ansiedad y el estrés. Ayuda a eliminar la angustia y a calmar los celos.